
Cuando todo te molesta: qué hay detrás de la irritabilidad
Hay días en los que cualquier cosa parece molestarnos, sacarnos de quicio. El ruido, el tráfico, un comentario o un mensaje… Incluso personas que queremos pueden acabar poniéndonos de mal humor.
Sentimos que todo nos molesta.
A veces pensamos que simplemente estamos de mal humor. Pero la irritabilidad no siempre habla de nuestra personalidad. En muchas ocasiones puede ser una señal de estrés acumulado, cansancio, exceso de estímulos o una carga emocional que llevamos demasiado tiempo sosteniendo.
La irritabilidad es una señal
La irritabilidad aparece cuando sentimos que nuestros recursos para afrontar lo que ocurre están llegando al límite. Puede manifestarse como impaciencia, enfado, respuestas bruscas o una menor tolerancia ante pequeñas molestias.
El problema es que solemos fijarnos en aquello que ha provocado el enfado y no en lo que hay detrás.
Una pequeña discusión puede ser la gota que colma el vaso, pero no necesariamente la causa de que el vaso estuviera lleno.
Por eso, si reaccionas con más intensidad de la habitual ante situaciones pequeñas, quizá la pregunta no sea solo “¿por qué me enfado tanto?”, sino también “¿qué llevo acumulando?”.
Cuando estamos saturados, tenemos menos paciencia
Nuestro cerebro necesita recursos para gestionar las demandas del día a día. Cuando acumulamos preocupaciones, tareas, decisiones, problemas o estímulos constantes, nuestra capacidad para regular las emociones puede disminuir.
Algo que en otro momento resolveríamos con un “no pasa nada” puede convertirse en un motivo de enfado.
También puede influir el cansancio. Dormir mal o no descansar suficientemente puede hacer que tengamos menos paciencia y que nos resulte más difícil gestionar nuestras emociones.
Y no hablamos solo de cansancio físico: también existe el agotamiento mental, esa sensación de tener la cabeza llena y no conseguir desconectar, aunque estemos aparentemente descansando.
¿Qué podemos hacer?
Lo primero es intentar detectar qué hay detrás de esa irritabilidad. Algunas preguntas pueden ayudarnos:
- ¿Estoy descansando lo suficiente?
- ¿Llevo demasiado tiempo funcionando en automático?
- ¿Tengo demasiadas cosas pendientes en la cabeza?
- ¿Estoy preocupándome por algo que no estoy expresando?
- ¿Estoy asumiendo más responsabilidades de las que puedo gestionar?
- ¿Estoy teniendo algún espacio para mí?
Entender el origen de nuestra irritabilidad no significa justificar que tratemos mal a los demás. Significa comprender qué nos está pasando para poder actuar sobre ello.
A veces necesitamos parar, reducir estímulos, dormir mejor, poner límites o simplemente reconocer que no podemos con todo.
Y si esa sensación de estar permanentemente al límite se mantiene durante semanas, afecta a nuestras relaciones o interfiere en nuestra vida cotidiana, puede ser conveniente consultar con un profesional.
Porque quizá no necesites aprender a tener más paciencia.
Quizá necesites descubrir por qué te estás quedando sin ella.
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La depresión, enfermedad mental que afecta a 3 millones de españoles
Cada 13 de enero se celebra el Día Mundial de Lucha contra la Depresión y he querido aprovechar que hoy 13 de enero para hablar de este trastorno que afecta a tres millones de españoles. Esto la convierte en la enfermedad mental más relevante en nuestro país.
A nivel mundial afecta a más de 300 millones de personas y está considerada como la primera causa mundial de discapacidad.
Y a pesar de la importancia de esta enfermedad, en España solo hay seis psicólogos clínicos por cada 100.000 habitantes, cifra que es tres veces inferior a la de la Unión Europea. Es por ello que las listas de espera para acceder a atención pública especializada oscilan entre uno y tres meses para la primera consulta. Y no todo el mundo se puede permitir sesiones privadas, aun así, a las consultas privadas llegan tal cantidad de pacientes que no siempre podemos atender.
¿Qué es y cómo afecta tener depresión?
La depresión es una enfermedad o trastorno emocional que afecta a todos los niveles de la vida de la persona que lo sufre. Ésta se ve inmersa en una tristeza continua, se muestra apática para realizar actividades cotidianas y diarias. También sufre cansancio continuo, trata de aislarse, tiene trastornos del sueño y del apetito, falta de concentración y puede llegar a sufrir ansiedad e incluso pensamientos extremos relacionados con la muerte.
La depresión se presenta en distintos grados, y requiere atención médica especializada para su oportuno diagnóstico y tratamiento. Además, si no se trata a tiempo y de forma adecuada puede llegar a convertirse en una enfermedad crónica y grave.
Los psicólogos venimos observando que es una de las enfermedades que más ha aumentado en los últimos años. Tanto que España se ha convertido en el cuarto país europeo con más casos de depresión diagnosticados.

¿Qué causa la depresión?
Existen múltiples causas por las que una persona puede caer en un episodio de depresión. Algunas de ellas:
- La muerte de un ser querido
- Problemas de salud
- Problemas familiares
- Dificultades financieras
- Haber sufrido eventos traumáticos
- Estar sometido a un elevado nivel de estrés
- Pasar por un cambio importante en la vida
Tipos de depresión
Existen diferentes tipos de depresión y todos ellos precisan atención especializada por parte de un profesional. Algunos de los más comunes son:
Trastorno depresivo grave: es considerado como el más severo, ya que se prolonga en el tiempo. Afecta al apetito, al sueño y a la concentración.
Trastorno depresivo persistente o distimia: es un tipo de depresión moderada que genera pérdida de interés en las actividades cotidianas, baja autoestima, inapetencia, falta de energía y de concentración.
Depresión postparto: se diagnostica en las primeras semanas tras el nacimiento del bebé y tiene como síntomas el insomnio, irritabilidad, desapego con el bebé o pérdida de apetito.
¿Por qué se celebra un día como hoy?
Con la proclamación del Día Mundial de Lucha contra la Depresión se pretende sensibilizar, orientar y prevenir a la población a nivel mundial sobre esta enfermedad, cuyas cifras aumentan de manera gradual y desproporcionada en el mundo, más si cabe a raíz de la pandemia del Covid.
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Ansiedad. ¿Qué es y cuáles son sus síntomas?
Estado de agitación, inquietud o zozobra del ánimo. Angustia que suele acompañar a muchas enfermedades, en particular a ciertas neurosis, y que no permite sosiego a los enfermos. Así define la Real Academia Española (RAE) la palabra ansiedad.
De forma más sencilla, lo podríamos definir como un sentimiento de miedo, temor o inquietud que puede generar tensión en el cuerpo e incluso palpitaciones.
Tener estos síntomas, de forma muy ocasional, podríamos considerarlo dentro de lo normal. Lo que no sería lógico es que éstos perduraran en el tiempo e interfirieran en nuestra vida diaria.
Un dato a tener en cuenta es que la ansiedad es una de las principales causas de ausentismo laboral en todo el mundo. Y al menos un tercio de la población mundial se verá afectada a lo largo de su vida, incluidos los niños y adolescentes, algo que se ha agravado a raíz de la pandemia, con un incremento de los casos.
Señales
Existen diferentes síntomas que si son persistentes en el tiempo pueden hacernos pensar que tenemos ansiedad:
1.- Preocupación excesiva o desproporcionada.
2.- Sensación de miedo intenso.
3.- Sensación de nerviosismo, que provoca un aumento del ritmo cardiaco, sudoración, boca seca.
4.- Sensación de peligro inminente, de que algo malo va a pasar, intranquilidad.
5.- Sensación de cansancio o debilidad.
6.- Dificultad para concentrarse.
7.- Insomnio o dificultad para conciliar el sueño.
8.- Problemas gastrointestinales asociados al nerviosismo.
9.- Tensión muscular persistente.
10.- Dificultad para relacionarte socialmente.
Como decíamos anteriormente, es normal que en ciertos momentos de nuestra vida sintamos o hayamos sentido alguno de estos síntomas, lo preocupante es que perduren en el tiempo y no seamos capaces de controlarlo.
Si, por ejemplo, sentimos sensación de miedo injustificado y desproporcionada y se prolonga en el tiempo, si evitamos ciertas situaciones o lugares para no sentir dolor o inquietud es muy probable que estemos ante un trastorno de ansiedad.
Y antes de que vaya a más o los síntomas se descontrolen debemos pedir ayuda profesional, en este caso a un psicólogo.

Tipos de ansiedad
Según el Instituto Nacional de Salud Mental existen cinco tipos de ansiedad, que difieren en los síntomas y los desencadenantes que lo provocan pero que tienen en común el hecho de interferir con las actividades diarias.
Trastorno de ansiedad generalizada: en este caso, las personas sienten una ansiedad o una preocupación excesiva la mayoría de los días. Pueden sentirse inquietas, nerviosas o cansarse fácilmente. También pueden tener problemas de concentración, irritabilidad, tensión muscular o dificultad para conciliar el sueño
Trastorno de pánico: sentimientos repentinos de terror aun cuando no hay ningún peligro real. Los síntomas físicos serían latidos rápidos del corazón, dolor de pecho o estómago y dificultad para respirar. También se puede sentir debilidad o mareos, sudor, escalofríos e incluso entumecimiento de las manos. La persona que padece este tipo de trastorno pueden llegar a creer que está teniendo un ataque al corazón. Y se da la casualidad de que es más común en las mujeres que en los hombres.
Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC): causa obsesiones frecuentes y perturbadoras. Provoca un impulso abrumador de repetir ciertas conductas.
Trastorno de estrés postraumático (TEPT): Este afecta a personas que han pasado por una situación traumática como una guerra o un accidente grave. Puede causar recuerdos involuntarios y perturbadores del evento, dificultad para dormir o pesadillas, sentimientos de soledad o arrebatos de ira. Las personas con TEPT pueden sentirse preocupadas, culpables o tristes.
Fobias: aversión o miedo intenso a situaciones u objetos específicos. Es un temor exagerado y aquellos que lo sufren sienten una preocupación irracional y toman medidas para evitar el supuesto peligro.
Con todo esto esperamos haber dado un poco de luz a la famosa ansiedad de la que últimamente, y con los acontecimientos que nos ha tocado vivir, sufre cada vez un mayor número de personas.
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