
Nota de Prensa: El fuego se ha apagado… El Confidencial
Este verano en España hemos vivido de nuevo la devastación de los incendios forestales, que han arrasado miles de hectáreas y transformado de manera drástica nuestro entorno natural y nuestra relación con él.
Desde el periódico El Confidencial me invitaron a reflexionar, como psicóloga, sobre lo que significa esta pérdida desde la perspectiva de la solastalgia: el dolor y la añoranza que sentimos cuando nuestro entorno natural, ese que ha sido siempre nuestro hogar, desaparece o se degrada.
Los fuegos no solo arrasan bosques, también borran parte de nuestra memoria emocional y de nuestra identidad vinculada a la tierra. Esa sensación de vacío, tristeza y desarraigo refleja cuánto necesitamos a la naturaleza para sostener nuestro equilibrio interior y sentirnos en casa.
👉 Aquí puedes leer el artículo completo en El Confidencial: Solastalgia, dolor por la perdida del hogar en los incendios.
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Solastalgia: duelo por un paisaje perdido
Solastalgia es algo que, sin saber su significado, estamos sintiendo todos en mi pueblo, Las Navas del Marqués, tras el fuego que ha arrasado parte de nuestro pinar.
Significa angustia o dolor psicológico causado por el deterioro ambiental de un lugar que se considera hogar o familiar.
Parte de ese pinar que tantas veces nos ha dado sombra, aire fresco y olor a resina, ha desaparecido y sentimos que nos han arrancado una parte de nuestra vida, de nuestros recuerdos.
El término lo acuñó a principios de los 2000 el filósofo ambiental australiano Glenn Albrecht. Se refiere a una angustia parecida a la nostalgia, pero sin desplazamiento físico. La nostalgia se siente al estar lejos de casa; la solastalgia, al ver cómo nuestra casa cambia o se degrada sin movernos del sitio. Es la tristeza de presenciar la pérdida de un paisaje que forma parte de nuestra identidad.
En Las Navas, quienes hemos crecido caminando por esos pinares, encontramos ahora un paisaje marcado por el negro, las cenizas y el silencio. No hemos perdido solo árboles, se ha quemado un lugar donde tenemos muchos recuerdos.
Y la solastalgia puede tener efectos reales sobre la salud mental. Estudios recientes muestran que los cambios ambientales abruptos, como incendios, sequías o inundaciones, generan estrés, ansiedad y sensación de impotencia.
Es un duelo peculiar porque no despedimos a un ser querido, sino a una zona que consideramos casa.
Reconocer la solastalgia nos ayuda a ponerle palabras a lo que sentimos, a entender que no es una reacción individual aislada, sino un fenómeno compartido.
Cuando el fuego se apague, y la ceniza se enfríe, quedará el reto de sanar no solo el monte, sino la relación emocional que tenemos con él. Porque si algo nos enseña la solastalgia es que el territorio que habitamos nos habita también a nosotros.
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