
¿Por qué ChatGPT no puede sustituir a un psicólogo?
“¿Tengo TDAH?”. “¿Esto que siento es ansiedad?”. “¿Por qué no puedo dejar de pensar en lo mismo?”.
Son preguntas que cada vez más personas escriben en una herramienta de inteligencia artificial. La respuesta llega en segundos: una explicación, una lista de síntomas, una etiqueta e incluso recomendaciones sobre qué hacer.
Puede resultar tranquilizador. Pero también puede ser el principio de un problema: confundir información con evaluación psicológica y una respuesta generada por una máquina con el criterio de un profesional sanitario.
El Colegio Oficial de la Psicología de Gipuzkoa ha puesto recientemente el foco en este fenómeno con una campaña frente al riesgo de autodiagnóstico en redes sociales e inteligencia artificial.
Su mensaje es claro: informarse puede ser útil, pero interpretar nuestro malestar o tomar decisiones sobre nuestra salud mental a partir de un vídeo, un algoritmo o alguien sin cualificación profesional entraña riesgos.
La salud mental no cabe en un algoritmo
La tecnología forma parte de nuestra manera de buscar información. La mayoría de los jóvenes utiliza redes sociales a diario y cada vez son más los que “conversan” con la IA.
Sin embargo, el problema aparece cuando pasamos de buscar información sobre salud mental a interpretar nuestro propio malestar a partir de ella.
Y es que, sentirse identificado con un vídeo sobre ansiedad no significa tener un trastorno de ansiedad. Reconocer determinados síntomas en una publicación no equivale a un diagnóstico. Y que ChatGPT nos ofrezca una explicación que parece describir exactamente lo que nos ocurre tampoco significa que hayamos recibido una evaluación psicológica.
La IA no es tu psicólogo
Puede parecerlo. La IA conversa, hace preguntas, resume lo que le contamos y utiliza un lenguaje que puede resultar empático. Pero hay que tener claro que no es un profesional sanitario.
Un psicólogo que trabaja en el ámbito sanitario cuenta con una formación y una habilitación profesional reguladas.
La IA no tiene una titulación en Psicología, no está colegiada, no está sometida a un código deontológico profesional ni asume la responsabilidad profesional de un psicólogo.
Por eso, una conversación con una IA no puede equipararse a una intervención psicológica profesional ni sustituirla.
Una herramienta, no un terapeuta
Esto no significa que no podamos utilizar la inteligencia artificial. Puede ayudarnos a buscar información general, ordenar ideas o preparar preguntas para una consulta.
Pero hay una línea que conviene no cruzar: utilizar la IA como herramienta no es lo mismo que utilizarla como terapeuta.
Si llevamos tiempo sintiéndonos mal, si un problema interfiere en nuestra vida cotidiana, si la ansiedad nos limita o simplemente sentimos que algo no va bien, una conversación con un chatbot no debería sustituir la valoración de un profesional.
La IA puede responder a nuestras preguntas. Puede incluso ofrecernos una respuesta que suene convincente.
Pero no es psicóloga. No es sanitaria. No está colegiada.
Tu salud mental debe ponerse en manos de profesionales capaces de evaluar, escuchar, intervenir y acompañar.
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